Algunos niños, cuando están aprendiendo a hablar, tartamudean.
Quiero decir que, entre los 3 y los 5 años, repiten sílabas y palabras, hacen pausas, se quedan «enganchados» en algún sonido… cuando empiezan a decir algo. Su habla no fluye, se ve interrumpido por esas repeticiones y pausas, lo mismo que les ocurre a las personas tartamudas.
Muchos padres lo entienden como algo normal y no le dan importancia. Otros, en cambio, se asustan porque ven a su hijo tartamudo en el futuro y consideran que eso le acarreará problemas y malestar.
Pero ¿todos los niños que tienen esas disfluencias en su habla se convierten en el futuro en tartamudos? No. Hay un porcentaje alto de niños en los que el problema remite de forma espontánea al año o año y medio de haberse iniciado. Pero es verdad que en algunos persiste y es entonces cuando se debe consultar a un especialista, a un logopeda. Y también cuando muestra señales de esfuerzo, de tensión en la cara u otra parte de su cuerpo. Y si persiste la preocupación en los padres y… siempre que se tengan dudas, pues una consulta a tiempo puede evitar problemas futuros.
¿Cómo puede ayudar el logopeda?
Haciendo una valoración de la situación y facilitando pautas a los padres que les permitan ofrecerle a su hijo la ayuda que necesita en ese momento de su desarrollo para que esas dificultades vayan desapareciendo.
FUENTE: logopediacloyg.blogspot.com


