Predominancia lateral o lateralidad significa empleo preferencial o dominio de un lado del cuerpo sobre otro. Se tiende a ser diestro o zurdo, a servirse más del ojo derecho o del ojo izquierdo, del pié derecho o del pié izquierdo [3]. Aunque existe una tendencia general a presentar con regularidad una predominancia diestra o zurda, existen numerosos tipos de combinaciones de lateralidad [4].
La lateralidad es una función compleja que se deriva de la organización binaria de nuestro Sistema Nervioso. Nuestro cerebro, igual que otros órganos, dispone de dos estructuras hemisféricas especializadas, las cuales son responsables de controlar todo el complejo sistema dual, integrando la información sensorial, orientándonos en el espacio y el tiempo y, en definitiva, interpretando eficientemente el mundo que nos rodea.
A su vez, los hemisferios presentan lateralización cortical, es decir, están especializados en ciertas funciones cognitivas. Desde Broca (1865) se admite que en el hombre, en general, predomina el hemisferio izquierdo, lo que, teniendo en cuenta el entrecruzamiento de los dos haces piramidales, explica el predominio general del lado derecho y, en particular, de la mano derecha. Parece claro que en el hemisferio derecho gobierna el pensamiento concreto e imaginativo, mientras que en el izquierdo el pensamiento lógico y abstracto. Además, el hemisferio izquierdo está especializado en el procesamiento lingüístico, así como en el procesamiento analítico, lógico y secuencial o serial de la información y el hemisferio derecho está más relacionado con actividades de tipo espacial, como la percepción de la profundidad y de la forma [6].
La asociación lateralidad-lateralización hemisférica sigue siendo muy controvertida debido a que, si bien, la sensibilidad corporal y la motricidad de las partes derecha e izquierda del cuerpo están directamente relacionadas con el hemisferio contralateral. Además hay que contar con el cuerpo calloso que sirve de vía de conexión interhemisférica y, por tanto, facilita la comunicación entre ambos.
Sea como fuere, no hay duda que una lateralidad bien establecida es un factor facilitador de los diferentes aprendizajes, siendo un factor de riesgo en caso contrario.
Trastornos asociados.
Muchos son los autores que relacionan los problemas de aprendizaje de un niño con su lateralidad, achacando a la lateralidad contrariada, cruzada o no definida los problemas en la adquisición de habilidades [6].
Problemas de lectura.
Cuando un profesional se encuentra ante un niño con dificultades en el aprendizaje de la lectura, siendo un niño normalmente inteligente; puede achacar ese retraso, entre otras cosas, a dificultades en la discriminación entre derecha e izquierda, al retraso de la maduración nerviosa y a las alteraciones de la lateralidad (cruzada, ambidiestra o zurda contrariada) [9].
Un estudio reciente elaborado por Moyolas y colaboradores (2007) encontraron que los niños con lateralidad homogénea diestra obtuvieron mejores valoraciones en todos los ítems de aprendizaje que los niños con lateralidad homogénea zurda, los cruzados y los no confirmados. Asimismo, los niños que discriminaban entre derecha e izquierda y se orientaban en el espacio obtuvieron mejores resultados respecto a los que no lo hacían [7].
Disgrafía y disortografía.
También se relacionan ciertas dificultades de aprendizaje, como la disgrafía y la disortografía, con una mala adquisición del esquema corporal. Autores como Piaget (1984) o Le Boulch (1987) afirman que las alteraciones de la psicomotricidad, del esquema corporal y de la estructuración espacial, así como la dificultad de distinguir entre derecha e izquierda, pueden provocar estas dificultades [9].
Dislexia
Son muchos los autores que han tratado de esclarecer la relación existente entre la lateralidad cruzada y la presencia de dificultades en el aprendizaje tales como la dislexia.
Orton, en 1937, desarrolló la hipótesis de que la dislexia está ligada a una mala instalación del predominio lateral. En esta línea, son varios los autores que afirman que en muchos casos de dislexia se constata una dominancia cruzada de mano y ojo [6].
De forma más reciente, otros autores apoyan esta hipótesis hablando de alteraciones en la organización neurológica de los disléxicos, dado que se observan asimetrías cerebrales significativas en estos niños [5].
TDAH
Algunos autores señalan la estrecha relación existente entre la lateralidad cruzada y la presencia de TDAH [8]. No obstante, en la actualidad los datos no son del todo concluyentes, pues hasta el momento, los resultados no muestran una relación significativa entre ambas variables.
En esta línea, un estudio llevado a cabo por Poeta y Rosa-Neton (2007), cuyo objetivo principal fue analizar la relación existente entre determinadas dificultades motoras y la aparición del trastorno, descartó la lateralidad cruzada como una variable estrechamente ligada al TDAH, ya que no encontraron diferencias significativas entre presentar una lateralidad homogénea o cruzada, en consonancia con otros estudios realizados. No obstante, coinciden en señalar esta variable como un posible factor de riesgo [7].
Tratamiento.
Existen gran variedad de tratamientos sin base científica, pese a lo cual son utilizados en ocasiones dado el miedo existente a dar medicación a un niño y el amplio margen de beneficio para profesionales de diferente índole. Un ejemplo de ello, serían lostratamientos de lateralidad cruzada, cuyo fin último es intentar mejorar un supuesto defecto en la lateralización, mejorando la conexión entre los hemisferios cerebrales a través de ejercicios que refuerzan el cuerpo calloso, como andar a la pata coja, y otras cosas similares. Sin embargo, hasta el momento no se ha demostrado su eficacia [1,10].
Conclusiones.
No todos los estudios concluyen que existe una relación directa entre la lateralidad cruzada y ciertas dificultades en el aprendizaje, hay autores,incluso, que afirman que tener esta lateralidad cruzada puede producir un talento especial y, por tanto, son personas más idóneas en profesiones que la requieran [6].
Por todo ello, se hace patente la necesidad de realizar más investigaciones con el fin de esclarecer la relación existente entre esta variable y la aparición de otros trastornos.
FUENTE: hablemosdeneurociencia.com



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Hablemos de Neurociencia
Gracias por confiar en el equipo de Hablemos de Neurociencia para incluir un post del blog. Un saludo.
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