Se produce por un fallo en el nervio facial, que no lleva las órdenes nerviosas a los principales músculos de la cara.

Se manifiesta clínicamente por la imposibilidad para levantar la ceja, cerrar el ojo, incapacidad para sonreír, alteraciones en el habla, etc.

En los casos en los que el tratamiento conservador no ha conseguido la recuperación de la función del nervio, existe la posibilidad de realizar una reconstrucción quirúrgica. Los factores que se valoran dependen, fundamentalmente, de la causa de la lesión y del tiempo de evolución.

¿Cuáles son los síntomas?

La parálisis facial produce asimetría en el rostro.

Los síntomas más frecuentemente asociados a una parálisis facial son diversos. Antes de la parálisis puede presentarse un cuadro catarral banal y dolor más o menos intenso en la región facial.

La parálisis se establece en unas pocas horas y puede empeorar en algunas ocasiones durante 24 o máximo 48 horas más.

Se produce una asimetría por falta de movilidad en un lado de cara. Igualmente, conlleva la imposibilidad para sonreír y la dificultad para cerrar el ojo, con alteraciones en la lagrimación, alteraciones en el habla.

También se presenta con bastante frecuencia una dificultad para subir la ceja, frente lisa, alteraciones en la respiración nasal, mordida de la mucosa bucal, acúmulo de los alimentos en la parte posterior de la boca y caída de la saliva.

Existen múltiples causas que pueden provocar una alteración del nervio facial a lo largo de su recorrido provocando una parálisis facial. Algunas de esas causas tienen un origen interno, mientras que otras, lo tienen de índole externa.

La parálisis facial más frecuente (en el 80% de los casos) es aquella que no tiene causa aparente (parálisis de Bell).

Entre las causas internas, se encuentran los tumores, los infartos o las malformaciones vasculares cerebrales. También forman parte de estas causas los tumores a nivel del ángulo pontocerebeloso (neurinoma del acústico), los tumores del oído medio, los tumores en la base del cráneo o los tumores de la parótida.

Igualmente, pueden provocar una parálisis facial ciertas causas externas, como son los traumatismos craneales con fractura del hueso temporal, ciertos agentes tóxicos y enfermedades metabólicas, las infecciones víricas y bacterianas, el frío o la yatrogenia (accidente quirúrgico).

Finalmente, puede producirse una parálisis facial de forma congénita (Síndrome de Moebius).

En el 80% de los casos se consigue una recuperación total de la función del nervio. El tiempo medio suele ser entre 4-6 semanas, llegando hasta los 6 meses para la recuperación completa.

La secuela más frecuente es un leve grado de parálisis de los músculos que se afectaron.

Los factores que peor pronóstico presentan son:

  • Presencia de una parálisis completa.
  • Hiperacusia.
  • Dolor.
  • Edad mayor de 55 años.
  • Hipertensión arterial.

FUENTE: Clínica Universidad de Navarra

http://www.cun.es

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